• Los niños necesitan sentirse comprendidos, cuando sus sentimientos son escuchados, se sienten libres de expresarse y entonces nace la comunicación eficaz.

    Escuchemos con atención

    Los niños se comunican de una forma muy distinta a los adultos por lo tanto tenemos que saber interpretar lo que nos quieren decir, debemos dejar de pensar como adultos y escuchar con mucha atención y empatía. Cuando un niño no quiere irse a dormir y llama a sus padres una y otra vez con cualquier excusa, realmente lo que quiere comunicar es “Me gustaría que te acostaras conmigo un ratito”. Cuando un niño pregunta a sus padres si quieren mucho a su hermano realmente lo que quieren preguntar es si le quieren mucho a él.  Muchas de las rabietas que tienen los niños en realidad surgen de aspectos que nada tienen que ver con los motivos expresos del enfado. Tenemos que intentar descifrar lo que nos quieren comunicar, si detenemos todo lo que estamos haciendo y escuchamos con atención sus argumentos podremos encontrar las claves para descifrar el verdadero motivo de sus disgustos.

    El siguiente paso es la aceptación de sus sentimientos:

    Los sentimientos deben ser la base para la comunicación entre las personas, cuando emisor y receptor hablan y escuchan a los sentimientos, la comunicación es perfecta. Y es que debemos pensar que todos los sentimientos son válidos, que tenemos derecho a sentirnos enfadados, tristes, frustrados o celosos… todos los sentimientos mueven nuestra vida y todos son necesarios para desarrollar nuestro ser.

    La aceptación de cualquier sentimiento por parte de los adultos les da a los niños tranquilidad y les ayuda a enfrentarse a ellos sin temor y sin reacciones desmedidas. Cuando un niño siente que se aceptan sus sentimientos su autoestima crece, se siente valorado y aceptado,  siente que se le comprende y entonces se siente libre de expresar, con palabras, todo lo que siente.

    Evitar el “NO” puede ser el siguiente paso,  y es que muchas veces abusamos en exceso de esta palabra y deberíamos  usarla sólo cuando sea estrictamente necesario.  Los niños necesitan sentirse libres de explorar su mundo y desarrollar su imaginación, debemos aceptar que harán cosas que los adultos no harían o que desearán cosas imposibles o desmedidas. Siempre que no se enfrenten a situaciones de riesgo debemos dejarles que se sientan libres de jugar y explorar a su manera, como niños.  

    En el mundo interior de los niños, todo es posible, muchas veces podemos reemplazar el “no” y concederles sus deseos en la imaginación, esto les tranquiliza y al sentir que son comprendidos son capaces de entender los motivos de aquello que no puede ser.

    Cuando  los niños se sienten aceptados y libres de expresar sus sentimientos, aprenden a comunicarse con gran efectividad, les estaremos ayudando a construir unas bases que le serán de gran utilidad  para toda su vida, les estaremos enseñando a comunicarse y seguro que como padres sentiremos una gran satisfacción de tener una  comunicación constante y fluida con nuestros hijos.